Dolor en la parte exterior del codo que aparece al estrechar la mano, girar el pomo de una puerta o levantar una taza: así se presenta habitualmente la epicondilitis. A pesar de llamarse «codo de tenista», solo uno de cada diez casos ocurre en deportistas. La mayoría afecta a personas que realizan movimientos repetitivos con el brazo en su trabajo o en sus actividades cotidianas. Es una de las lesiones más frecuentes en fisioterapia y, bien tratada, tiene muy buen pronóstico.
¿Qué es la epicondilitis?
La epicondilitis lateral, conocida popularmente como codo de tenista, es una tendinopatía por sobrecarga de los tendones extensores de la muñeca en su inserción en el epicóndilo lateral del húmero, el saliente óseo que se palpa en la parte exterior del codo. La zona se irrita, genera dolor y puede cronificarse si no se trata correctamente.
Existe también la epicondilitis medial o epitrocleítis, conocida como «codo de golfista», que afecta al lado interno del codo. Es menos frecuente pero comparte muchas características clínicas con la epicondilitis lateral.
Síntomas de la epicondilitis
Los síntomas son muy característicos y permiten orientar el diagnóstico desde la primera consulta:
| Síntoma | Descripción |
|---|---|
| Dolor en el epicóndilo | Dolor localizado en la parte externa del codo, que empeora al presionar la zona directamente |
| Dolor con la extensión de muñeca | Al intentar extender la muñeca contra resistencia o al girarla aparece un dolor agudo |
| Dolor al coger objetos | Levantar una taza, estrechar la mano o abrir un frasco genera dolor desproporcionado |
| Irradiación hacia el antebrazo | El dolor puede extenderse por la cara dorsal del antebrazo hacia la muñeca |
| Pérdida de fuerza | En casos más avanzados, dificultad para sujetar objetos o realizar movimientos de precisión |
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Causas y factores de riesgo
Sobrecarga por movimientos repetitivos
Es la causa principal. Cualquier actividad que implique movimientos repetitivos de extensión o supinación de la muñeca sobrecarga los tendones extensores y puede generar una tendinopatía en su inserción. No hace falta un golpe ni un traumatismo: la acumulación de pequeñas microlesiones es suficiente.
Técnica deportiva incorrecta
En el tenis, el golpe de revés con mala técnica (brazo demasiado extendido, muñeca floja, raqueta mal tensada) genera una carga excesiva sobre el epicóndilo. Lo mismo ocurre en el golf, el pádel o el bádminton. En estos casos, la corrección técnica forma parte imprescindible del tratamiento.
Factores ergonómicos en el trabajo
El trabajo prolongado con el ratón, el uso de herramientas manuales, las tareas de ensamblaje o la escritura intensa son causas frecuentes en personas que no practican ningún deporte. La posición de la muñeca y el codo durante horas determina la carga sobre el epicóndilo.
Relación con la postura cervical y el hombro
En muchos casos de epicondilitis que no mejoran, existe una disfunción cervical o del hombro que genera tensión en toda la cadena del miembro superior. Un fisioterapeuta experimentado siempre valora el cuello y el hombro en una epicondilitis que no responde al tratamiento local, ya que puede haber una relación directa con un problema postural global o una irritación nerviosa a nivel cervical.
Diagnóstico
El diagnóstico de la epicondilitis es fundamentalmente clínico: la historia del paciente y una exploración física con tests específicos (como el test de Cozen o el de Mill) son suficientes en la mayoría de los casos. La ecografía puede confirmar el diagnóstico y valorar el grado de afectación del tendón. La resonancia magnética se reserva para casos dudosos o con sospecha de rotura.
Tratamiento de la epicondilitis
Fisioterapia: el abordaje más eficaz
La fisioterapia es el tratamiento de elección. Un programa bien estructurado incluye:
Fase aguda: reducción del dolor con terapia manual, masaje transverso profundo (técnica de Cyriax), electroterapia y modificación de las actividades que sobrecargan el tendón.
Fase de recuperación: ejercicio excéntrico progresivo de los extensores de la muñeca, que es el tratamiento con mayor evidencia científica para las tendinopatías crónicas. Combinado con ejercicio excéntrico, el fortalecimiento de la musculatura del hombro y la escápula es fundamental para evitar recaídas.
Punción seca
En epicondilitis crónicas con puntos gatillo en la musculatura extensora del antebrazo, la punción seca ofrece resultados muy buenos, especialmente combinada con ejercicio excéntrico posterior.
Órtesis o coderas
El uso de una codera de epicondilitis (una banda de compresión que se coloca a unos centímetros por debajo del epicóndilo) puede aliviar el dolor durante las actividades cotidianas al reducir la tensión en la inserción tendinosa. No es un tratamiento en sí mismo, sino un complemento para mejorar la tolerancia a las actividades mientras se trabaja la recuperación.
Infiltraciones y otras opciones
Las infiltraciones de corticoides pueden aliviar el dolor a corto plazo, pero no mejoran el pronóstico a largo plazo y su uso repetido puede debilitar el tendón. Las infiltraciones de plasma rico en plaquetas (PRP) tienen evidencia creciente en casos resistentes. La cirugía es una opción de último recurso, reservada para casos que no responden al tratamiento conservador tras 6-12 meses.
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Prevención y vuelta al deporte
Una vez superada la epicondilitis, la prevención de recaídas pasa por mantener el trabajo de fuerza de los extensores de la muñeca y la musculatura del hombro, corregir la técnica deportiva si es necesario, y revisar la ergonomía del puesto de trabajo. La tendinitis en general y la epicondilitis en particular, recidiva con facilidad si no se abordan los factores causales.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en curarse la epicondilitis?
Con tratamiento fisioterápico adecuado, la mayoría de los casos agudos mejoran en 6-12 semanas. Las formas crónicas pueden requerir varios meses de trabajo progresivo. Sin tratamiento, puede persistir durante años.
¿Puedo seguir jugando al tenis o al pádel con epicondilitis?
En fases agudas conviene reducir o suspender la práctica. En fases de recuperación, se puede retomar de forma gradual adaptando la carga y, si es necesario, corrigiendo la técnica. Tu fisioterapeuta te indicará el momento adecuado para volver.
¿La epicondilitis se opera?
Solo en casos que no responden al tratamiento conservador tras un período prolongado (generalmente más de 6-12 meses). La gran mayoría se resuelve con fisioterapia bien aplicada.
¿Es lo mismo epicondilitis que epitrocleítis?
No. La epicondilitis afecta al lado externo del codo (epicóndilo lateral) y se conoce como codo de tenista. La epitrocleítis o epicondilitis medial afecta al lado interno (epitróclea) y se conoce como codo de golfista. Son lesiones distintas con tratamiento similar pero no idéntico.
Conclusión
La epicondilitis es una lesión frecuente y muy tratable. Con fisioterapia específica, ejercicio excéntrico y, cuando sea necesario, punción seca, la gran mayoría de los pacientes se recuperan completamente sin necesidad de cirugía.
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Artículo elaborado por el equipo de fisioterapia de Salud Butragueño · Las Rozas, Madrid
FISIOTERAPIA — José María Aceña
José María Aceña · Fisioterapeuta · Colegiado nº 15223
Graduado en Fisioterapia por el CSEU La Salle (UAM). Especializado en punción seca, trastornos temporomandibulares, cefaleas y prescripción de ejercicio terapéutico. Forma parte del equipo de Salud Butragueño, fisioterapia en Las Matas, Las Rozas (Madrid).
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La información contenida en este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye la consulta fisioterápica personalizada.

