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Signos de estrés laboral

Publicado el 17 marzo, 2016
Helena Arias

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Si te notas más estresado, malhumorado y falto de ilusión en el trabajo en las últimas semanas, es muy posible que tengas estrés laboral. El mundo laboral impone cada vez más demandas a los trabajadores. Las jornadas interminables, la dificultad para conciliar vida familiar y laboral y, en general, la creciente inseguridad en el trabajo, crean el escenario perfecto para el surgimiento de problemas emocionales. Uno de los más comunes es el estrés laboral. Si llevas años así, podrías estar frente un problema de estrés crónico, cuya solución es algo más compleja, ¡aunque no imposible!

Experimentamos estrés cuando percibimos un desequilibrio entre lo que se nos exige y los recursos con los que contamos para atender a esas exigencias. La respuesta de estrés es un mecanismo de supervivencia del ser humano que hace miles de años, ante un peligro, se preparaba para una acción radical de lucha o huída. Pero claro, hoy por hoy no podemos luchar a vida o muerte con un compañero, un jefe, o salir corriendo sin mirar atrás si nos sentimos agobiados. Debemos afrontar la situación con estrategias eficaces.

Pero ojo, que el estrés en dosis moderadas puede ser un gran aliado. Las demandas laborales exigentes pueden ser muy positivas si resultan retadoras, proporcionan estimulación y desarrollo personal, o si permiten poner en marcha aptitudes y habilidades que el trabajador realmente posee. En gran parte, esto debe ser promovido por la empresa, pero nosotros también tenemos responsabilidad sobre lo que pensamos y lo que sentimos. Si no tuviéramos responsabilidad sobre nuestro estado de ánimo, seríamos marionetas a merced de las personas que nos rodean. Gran parte del estrés laboral puede evitarse cambiando nuestro punto de vista sobre la situación.

SIGNOS DE ESTRÉS LABORAL

  • Tu trabajo comienza a aburrirte, ya no sientes la motivación ni la ilusión de meses anteriores.
  • Estás apático y empiezas a procrastinar en exceso.
  • Te notas más triste y alicaído, te levantas y vas a trabajar a rastras.
  • No tienes ganas de nada.
  • Notas síntomas de estrés: te notas tenso y nervioso; estás descansando peor, te levantas cansado y ojeroso. Toda esa tensión acumulada te hace estar irritable y saltas por cualquier cosa.
  • Te encuentras emocionalmente agotado: la gente te dice que estás “raro”. Realmente te notas más frío; muchas cosas te empiezan a dar igual y otras sin embargo te afectan más de lo que deberían.
  • Están aumentando los conflictos laborales, los malentendidos e incluso las discusiones. No paras de tener problemas con la gente.
  • Ineficacia, bajo rendimiento y pérdida de memoria. Se te olvidan cosas importantes y cometes más errores, algo que antes no te sucedía. Estás mucho más despistado de lo normal.
  • Estás comiendo peor: el estrés hace que el cuerpo te pida energía rápida, por lo que te lanzas a por alimentos hipercalóricos y poco saludables.
  • Has recaído en alguna adicción que tenías superada: como el tabaquismo. Muchas personas vuelven a fumar a causa del estrés laboral.
  • Sufres dolores de cabeza, de espalda, de estómago. Tu cuerpo te pide a gritos que pares.
  • Empiezas a plantearte seriamente dejar el trabajo e irte a una aldea a plantar tomates.

Si predominan los síntomas relacionados con la ansiedad y el estrés, como la tensión o los dolores físicos, podrías enfrentarte a un problema de estrés crónico. Vivir inmerso en un estado de alerta permanente provoca daños a nivel físico y mental. Si predominan los síntomas depresivos, los relacionados con la desmotivación, la apatía y  la frialdad emocional, puede que lo que estés atravesando sea una crisis vital o que padezcas el síndrome del burnout.

Si llevas así demasiado tiempo, si no es algo puntual, puede que no sea sólo estrés laboral y requieras ayuda de un profesional. O un cambio de vida. El mejor consejo que nadie te puede dar es que no pases por alto tu situación y hagas algo al respecto ¿cuánto más vas a aguantar así?

Helena Arias Vidaurre – Psicóloga

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