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Qué es y cómo tratar un esguince

Publicado el 18 septiembre, 2015
Miguel Butragueño

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Esta es una época en la que nosotros, los fisioterapeutas, vemos muchos esguinces de tobillo. El tiempo fresco del final de verano nos invita a salir a hacer deporte y con ello, estadísticamente, aumenta el número de esguinces, sobre todo de tobillo. Por ello quiero aprovechar el post de hoy para explicarte qué es y cómo tratar un esguince.

¿Qué es un esguince?

Un esguince es la rotura parcial de uno o varios ligamentos. Los ligamentos, junto con la cápsula articular y los músculos, se encargan de unir los huesos en las articulaciones. Sujetan, limitan los movimientos con exceso de amplitud, dan estabilidad y transmiten información al sistema nervioso para que éste sepa en cada momento cómo está situada cada parte del cuerpo sin necesidad de mirar y ver su posición (la propiocepción). Su función más mecánica es la de frenar y limitar el movimiento de la articulación hacia un determinado sentido. Si, por lo que sea, el movimiento es mayor al límite fisiológico, el ligamento sobrepasa su límite elástico y termina rasgándose e incluso puede llegar a romperse del todo o producir un arrancamiento del hueso donde se inserta.

Cuando se produce un esguince la primera reacción que se produce es la inflamación, que genera un dolor instantáneo y una limitación funcional de mayor o menor grado. Digamos que esta reacción sirve al cuerpo para que nos demos cuenta de que ha habido un daño y que hay que prestarle atención, además de ser una forma de llevar todo tipo de células para limpiar, regenerar y oxigenar la lesión. Los grados de lesión se clasifican según su gravedad, siendo el de grado I el más leve y el de grado III el más grave y consiste en la rotura total, donde la operación es el remedio principal.

 

¿Qué hacer cuando se inflama mucho una articulación?

Si podemos, el primer paso a seguir es aplicar frío con compresión durante varios minutos para evitar que la inflamación vaya a más. Luego se pueden hacer más aplicaciones de corta duración, unos 5 minutos desde que notamos el frío, aplicando cada hora más o menos en la medida de lo posible, claro.

Por la noche se puede hacer un cataplasma con arcilla roja y vinagre de vino tinto, envuelto en un trapo y dejarlo actuando toda la noche. Los resultados son espectaculares, disminuyendo la inflamación de una forma sorprendente. Aviso, deja la piel seca, así que aplica un poco de crema hidratante a la mañana siguiente y la piel se recuperará rápidamente.

Tradicionalmente, e incluso en la actualidad, cuando uno se hacía un esguince se le inmovilizaba durante un par de semanas. A continuación se pasaba a rehabilitación (en el mejor de los casos), donde se devolvía la movilidad a base de dolor y muchas sesiones, lo que resultaba en muchísimos casos en un tobillo poco estable y de fácil recaída. De ahí que muchos pacientes acuden a nuestra consulta comentando que han sufrido una media de 8 esguinces en cada pie. Esto pasa porque al estar inmovilizado la cicatriz que se crea en el ligamento lesionado es de una calidad muy baja y se ha producido una fibrosis importante con la inmovilidad. También la propiocepción, que es el sistema que coordina el equilibrio y aporta la información de la localización de cada parte del cuerpo, está casi siempre alterada y causa esguinces por repetición. Por eso, en la actualidad, la mayoría de los fisioterapeutas optamos por recomendar el movimiento para curar correctamente los esguinces de tobillo, siempre y cuando el dolor nos permita apoyar. Si hay mucho dolor al apoyar se debe acudir al médico lo antes posible porque puede haber alguna fractura. Una vez descartada la fractura, lo mejor es tratar de andar de la forma más correcta que podamos, lógicamente andaremos más despacio, pero tenemos que intentar caminar lo mejor posible para así generar una cicatriz elástica, fuerte y con la longitud correcta, si hace falta se puede quitar peso utilizando unas muletas, pero con el único fin de liberar a la articulación de cierto peso y darnos más seguridad en el paso. Además, con el movimiento, es más sencillo que la inflamación desaparezca antes y que la musculatura se conserve intacta, no como cuando se escayola, que se pierde muchísima musculatura por la inmovilidad.

Vendajes para esguinces

Para permitir caminar, conservar la integridad del tobillo y, sobre todo, evitar otro esguince mientras se cura, los fisioterapeutas colocamos vendajes funcionales. Estos pueden ser tiras de colores (vendaje neurológico) o esparadrapo rígido (tape), que permiten mover el tobillo hacia todos los sentidos menos hacia el que se ha producido la lesión. En mi caso yo prefiero los neurológicos porque se pueden mojar, ayudan a bajar la inflamación, aportan estabilidad y sobre todo ayudan en la recuperación de la propiocepción. Aunque si se va a realizar algún deporte hay veces que se pueden combinar ambos u optar por el tape rígido al aguantar mejor y limitar los movimientos forzados con mayor efectividad.

 

El proceso de recuperación puede llevar unas dos semanas dependiendo de la gravedad de la lesión y de la capacidad de nuestro cuerpo de asimilar la agresión y curarla. Si el dolor persiste pasado ese tiempo es muy posible que se haya producido un bloqueo en la articulacion “tibioperonea astragalina”, quedando el “astragalo” empotrado y perdiendo movilidad. Es como una “tortícolis” pero en el pie. El hueso no se mueve, “pinzando” el nervio cada vez que flexionamos o extendemos el tobillo. Esta inestabilidad debe ser valorada por un fisioterapeuta quien se encargará de liberarla de forma eficaz en la mayoría de los casos de forma inmediata. Si tras el esguince caminamos de forma inmediata es más improbable que esto pase ya que se conserva la movilidad desde el principio.

En el próximo post hablaremos de cómo rehabilitar el tobillo tras un esguince para evitar en la medida de lo posible que nos vuelva a pasar y tener unos tobillos fuertes y capaces de reaccionar ante una torcedura con la máxima eficiencia.

Miguel Butragueño – Director y fiosioterapeuta de Salud Butragueño

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