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¿Qué es una hernia discal?

Publicado el 16 enero, 2015
admin

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¿Tengo una hernia?

Hormigueo, pérdida de sensibilidad, de fuerza o debilidad en ciertos movimientos de las extremidades. Rigidez muscular, entumecimiento, incontinencia o pérdida de control de los esfínteres. Dolor irradiado que aumenta considerablemente al toser, estornudar o al ir al baño. Todos estos síntomas pueden ser la clara señal de que en nuestra columna vertebral se ha producido la temida hernia discal, y es patente una compresión nerviosa que genera esos síntomas tan desagradables.

¿Qué es una hernia de disco?

Entre las vértebras, para amortiguar y repartir las cargas a las que sometemos diariamente a nuestra columna vertebral, se localizan los discos intervertebrales; unas almohadillas fibrosas de mayor o menor grosor, dependiendo de la zona de la columna que analicemos. Estos discos deben estar en buenas condiciones para realizar sus funciones correctamente y su nutrición e hidratación son fundamentales para que esto suceda. Un disco bien hidratado y flexible soporta sin problema los movimientos y presiones normales del día a día de una persona sin ningún problema, pero si ese disco no está en buenas condiciones puede fallar y romperse. En el interior del disco se encuentra el núcleo pulposo, encargado de dirigir las presiones y repartirlas para disminuir impactos. Cuando el disco se rompe el núcleo pulposo tiende a salirse de su sitio, invadiendo otras zonas en mayor o menor cantidad dependiendo del grado de rotura del disco. El proceso de una hernia se puede resumir en tres fases:

Además de romperse hasta provocar una hernia, los discos pueden sufrir otras condiciones:

Síntomas de una hernia discal

Una vez que se comprime el nervio se empiezan a producir los síntomas. A mayor compresión mayores son los síntomas.

  • En la zona cervical pueden aparecer hormigueos por los brazos, hiper sensibilidad, falta de fuerza en las manos, dolor en el cuello y entumecimiento.
  • En la zona dorsal es más difícil que se produzca una hernia. La caja torácica forma una estructura más protegida y estable, pero si se produce podemos notar dolor en la zona dorsal e irradiación hacia la parte delantera del abdomen o de las costillas.
  • En la zona lumbar los síntomas son similares a los cervicales pero en los miembros inferiores y glúteos.
  • Cabe añadir síntomas como la incontinencia urinaria o pérdida de control de esfínteres como síntoma grave de herniación lumbar o dorsal aunque, por supuesto, pueden estar causadas por otros motivos, es motivo de sospecha de hernia a ese nivel. Para diagnosticarlo es necesario realizar una resonancia magnética.

 ¿Por qué pasa?

Como ya he explicado, la salud del disco intervertebral es fundamental. El disco es como una esponja. Si apretamos una esponja húmeda el agua se pierde y si se suelta bajo el agua vuelve a hidratarse.

 Con el disco ocurre algo parecido. Cuando estamos de pie, cargando con el peso de nuestro propio cuerpo, portando objetos y soportando el peso de la gravedad, la compresión sobre los discos hace que el líquido migre hacia la vértebra, donde la porosidad del hueso aloja ese líquido para, posteriormente, volver a dárselo al disco cuando se libere la compresión, por ejemplo cuando estamos tumbados, durmiendo. Por lo tanto, por la mañana es lógico que seamos más altos y tengamos mayor elasticidad, los discos están más elásticos y han recuperado su grosor. Ahora, si a esta compresión le añadimos tensión muscular mantenida durante mucho tiempo, malas posturas y una alimentación poco recomendable, los discos intervertebrales no llegan nunca a rehidratarse, no soltamos nunca la esponja, ni siquiera durmiendo.

De esta manera, con el disco intervertebral seco y poco elástico y una tensión muscular y fascial cada vez mayor, la mecánica del cuerpo pierde efectividad, las cargas ya no se distribuyen correctamente y acaba por suceder la temida rotura realizando movimientos como coger una caja del suelo, levantando al niño de la cuna o jugando el domingo al padel con los amigos.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

Frases como “me hice una hernia jugando al fútbol” se oyen a diario, pero en el 90% de los casos no es más que la gota que colma el vaso, el disco lleva sufriendo una larga temporada pero no somos conscientes hasta que ya no hay vuelta atrás.

Posiblemente hayas sufrido más de un episodio doloroso de lumbalgia o de ciática que remitió tras una semana en reposo con antiinflamatorios o incluso tras alguna visita al fisioterapeuta, por eso debes saber que el cuerpo siempre suele avisar. Un pinchazo aquí, un dolor allá, me cuesta levantarme del sofá, ya no soy tan elástico, son signos de que algo empieza a no ir bien.

El trabajo de un fisioterapeuta debería ser el de la prevención. Nuestro trabajo debería consistir en mantener esa hidratación, descomprimir los discos vertebrales y articulaciones que cada vez tienen menos espacio y generan multitud de lesiones como es la hernia discal. Casi todas las lesiones que pasan por mi consulta están causadas por compresión excesiva en uno u otro lado del cuerpo.

Ahora que conoces algo más sobre esta lesión tan habitual, que en un porcentaje altísimo de los casos es evitable, te aconsejo los siguientes puntos a tener en cuenta:

  • Haz estiramientos musculares de forma regular. Normaliza el tono de la musculatura y reduce notablemente la compresión.
  • Evita el sedentarismo. Con el movimiento estimulamos la producción de masa muscular, de hueso, generamos lubricación para las articulaciones y mejoramos la oxigenación y el sistema cardiaco.
  • Mantén una alimentación variada. Reduce considerablemente la ingesta de carnes, dulces, lácteos, y aumenta el consumo de  frutas y verduras.
  • Presta atención a tu postura a lo largo del día. En el trabajo, el coche, el sillón e incluso en la cama. Es sorprendente lo que aumenta el peso que soporta, por ejemplo, una vértebra cervical mientras jugamos al candy crush con el movil en mala postura. Os dejo una foto de un estudio realizado sobre el tema
  • Por último, pero no menos importante, visita a tu fisioterapeuta regularmente. Aunque creas que estás muy bien, yo recomiendo ir al menos 8 veces al año. Cualquier máquina requiere un mantenimiento y nuestro cuerpo no puede ser menos.

Cuando los síntomas y el pronóstico son muy desfavorables no queda más remedio que operar. Para evitar llegar a este punto te sugiero que prestes atención a tu cuerpo, a tus dolores y sigas los consejos que te facilito en este artículo. Si crees que puedes estar sufriendo una hernia o ya te la han diagnósticado, no dudes en pasar por mi consulta. Trabajaremos juntos para mejorar tu situación todo lo posible.

Miguel Butragueño – Fisioterapeuta y director de Salud Butragueño

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