El pie de atleta es la infección fúngica del pie más frecuente en la población general. A pesar de su nombre, no afecta exclusivamente a deportistas: cualquier persona que pase tiempo en espacios húmedos como piscinas, vestuarios o duchas comunitarias puede contraerla.
Nuestro equipo de podología en Las Rozas, Las Matas (Madrid) te explica qué es el pie de atleta, cómo reconocerlo, cuáles son sus causas y qué tratamiento es el más eficaz para eliminarlo.
¿Qué es el pie de atleta?
El pie de atleta, conocido médicamente como “tinea pedis”, es una infección causada por hongos dermatofitos, principalmente del género Trichophyton. Estos microorganismos se desarrollan con facilidad en ambientes cálidos y húmedos, y se alimentan de la queratina de la piel, las uñas y el cabello.
La infección afecta con mayor frecuencia a los espacios interdigitales (la piel entre los dedos del pie), aunque también puede extenderse a la planta, el talón y los bordes del pie. Si no se trata correctamente, tiende a cronificarse y puede propagarse a las uñas, dando lugar a una onicomicosis.
Síntomas del pie de atleta
Los síntomas varían según la forma clínica de la infección, pero los más habituales son:
- Picor intenso: especialmente entre los dedos y en la planta del pie, que empeora al quitarse el calzado.
- Descamación y piel seca: la piel se pela en escamas finas, sobre todo en los espacios interdigitales y la planta.
- Enrojecimiento e irritación: la zona afectada presenta un color rojizo y puede estar inflamada.
- Maceración interdigital: la piel entre los dedos aparece blanquecina, húmeda y blanda, con posible mal olor.
- Ampollas: en la forma vesiculosa, aparecen pequeñas ampollas llenas de líquido que pueden romperse.
- Grietas y fisuras: la piel se agrieta, especialmente en el talón y los bordes del pie, lo que puede resultar doloroso.
- Afectación de las uñas: las uñas pueden volverse amarillentas, engrosadas y frágiles si la infección se propaga.

Causas y factores de riesgo
El pie de atleta se contrae por contacto directo con el hongo o con superficies contaminadas. Los principales factores de riesgo son:
Espacios húmedos compartidos
Las piscinas, vestuarios, gimnasios, duchas públicas y spas son los focos de contagio más frecuentes. Caminar descalzo en estos entornos aumenta considerablemente el riesgo de infección.
Calzado inadecuado
El uso de calzado cerrado, poco transpirable o demasiado ajustado crea un ambiente cálido y húmedo que favorece el crecimiento del hongo. Un calzado mal adaptado a la morfología del pie también puede provocar otras patologías, como la fascitis plantar, el espolón calcáneo o los callos en los pies. En estos casos, un estudio biomecánico de la pisada puede ser de gran ayuda para identificar la causa.
Sudoración excesiva
La hiperhidrosis plantar (sudoración excesiva en los pies) mantiene la piel húmeda durante más tiempo, lo que favorece la proliferación del hongo y dificulta la curación.
Sistema inmunitario debilitado
Las personas con diabetes, inmunodepresión o mala circulación periférica tienen mayor riesgo de contraer el pie de atleta y de que la infección sea más grave o se extienda con más facilidad.
Compartir objetos personales
Las toallas, calcetines, calzado o cortauñas compartidos son una vía de contagio frecuente, especialmente en el entorno familiar.

Tratamiento del pie de atleta
El tratamiento depende de la extensión y la gravedad de la infección. En la mayoría de los casos, responde bien al tratamiento antifúngico tópico, aunque en infecciones más extensas o resistentes puede ser necesario un tratamiento sistémico.
Tratamiento antifúngico tópico
Los antifúngicos en forma de crema, polvo o spray (como la terbinafina, el clotrimazol o el miconazol) son la primera línea de tratamiento. Deben aplicarse sobre la zona afectada y la piel circundante durante el tiempo indicado, incluso si los síntomas desaparecen antes, para evitar recaídas.
Tratamiento antifúngico oral
En casos de pie de atleta extenso, resistente al tratamiento tópico o con afectación de las uñas, el médico puede prescribir antifúngicos por vía oral. Este tratamiento requiere seguimiento para controlar posibles efectos secundarios.
Cuidado podológico profesional
El podólogo puede realizar un diagnóstico diferencial preciso, tratar las lesiones asociadas —grietas, hiperqueratosis, maceración interdigital— y orientar sobre el tipo de calzado y la higiene más adecuados. Cuando la infección ha afectado a las uñas, el tratamiento podológico es especialmente relevante. Si además existen lesiones como helomas plantares, papilomas plantares o una uña encarnada, es importante abordarlas de forma simultánea para evitar que actúen como puerta de entrada a nuevas infecciones.
Plantillas ortopédicas y estudio de la pisada
Cuando el pie de atleta se asocia a una pisada incorrecta o a un calzado que genera puntos de presión y rozadura, la prescripción de plantillas ortopédicas personalizadas puede ser una medida preventiva muy eficaz. Un estudio de la pisada permite identificar las zonas de mayor carga y adaptar el calzado o el soporte plantar a las necesidades de cada paciente. Puedes leer más sobre los beneficios y efectos secundarios de las plantillas ortopédicas en nuestro blog.
Pie de atleta en niños
Aunque es menos frecuente que en adultos, el pie de atleta puede afectar a niños, especialmente a partir de los 10-12 años, cuando comienzan a utilizar instalaciones deportivas compartidas. En estos casos, es importante acudir a un podólogo especializado en podología infantil para un diagnóstico correcto y un tratamiento adaptado a la edad, ya que algunos antifúngicos no son adecuados para los más pequeños.
Además, en la infancia también pueden aparecer otras alteraciones del pie que conviene detectar y tratar a tiempo, como dedos en garra, mazo y martillo, deformidades que si no se abordan precozmente pueden condicionar la pisada y la salud podológica en la edad adulta.
Prevención: cómo evitar el pie de atleta
Higiene diaria
Lava los pies a diario con agua y jabón, prestando especial atención a los espacios entre los dedos. Secalos bien después, ya que la humedad residual es el principal aliado del hongo.
Calzado transpirable
Opta por calzado fabricado con materiales naturales o técnicos que permitan la transpiración. Alterna el calzado para que pueda secarse entre uso y uso, y evita compartirlo con otras personas.
Calcetines de fibras naturales o técnicas
Los calcetines de algodón o de materiales técnicos de secado rápido absorben mejor el sudor que los sintéticos y reducen la humedad en el interior del calzado. Cámbialos a diario.
Protección en espacios húmedos
Usa siempre chanclas o calzado de ducha en piscinas, vestuarios, gimnasios y spas. Nunca camines descalzo en estas superficies.
Revisión podológica periódica
Una revisión periódica con el podólogo permite detectar infecciones en fases iniciales, valorar el estado de las uñas y la piel del pie, y recibir orientación sobre el calzado y los hábitos de higiene más adecuados.
En Salud Butragueño ofrecemos una atención podológica completa para toda la familia. Consulta nuestras tarifas o accede a nuestra sección de fisioterapia si el problema del pie tiene también un componente musculoesquelético.
Preguntas frecuentes
¿El pie de atleta se cura solo?
No. Sin tratamiento antifúngico adecuado, el pie de atleta tiende a cronificarse y puede extenderse a las uñas o a otras zonas del cuerpo. Cuanto antes se trate, más sencilla es su resolución.
¿Cuánto tiempo tarda en curarse el pie de atleta?
Con tratamiento antifúngico tópico adecuado, los síntomas suelen mejorar en 1-2 semanas, aunque el tratamiento debe mantenerse entre 2 y 4 semanas para garantizar la eliminación completa del hongo. Si hay afectación de las uñas, el tratamiento puede prolongarse varios meses.
¿Puedo seguir haciendo deporte si tengo pie de atleta?
Sí, aunque debes extremar las precauciones higiénicas: usa calzado propio, cámbiate los calcetines antes y después del ejercicio, y sécate bien los pies. Evita caminar descalzo en vestuarios y duchas durante el tratamiento.
¿El pie de atleta puede contagiarse a otras partes del cuerpo?
Sí. El hongo puede propagarse a las uñas (onicomicosis), a las ingles (tinea cruris) o a las manos si se toca la zona afectada sin lavarse después las manos. Por eso es importante no rascarse y mantener una buena higiene durante el tratamiento.
¿Cuándo debo acudir al podólogo por un pie de atleta?
Si los síntomas no mejoran tras 2-3 semanas de tratamiento antifúngico, si la infección se extiende, si aparecen síntomas en las uñas, si tienes diabetes o si experimentas dolor intenso o signos de infección bacteriana secundaria, consulta con nuestro equipo de podología.
Conclusión
El pie de atleta es una infección frecuente pero perfectamente tratable cuando se diagnostica y se aborda a tiempo. Un tratamiento antifúngico correcto, combinado con buenos hábitos de higiene y el uso de calzado adecuado, permite resolver la infección y prevenir su recurrencia.
Si tienes dudas sobre tus pies o quieres una valoración podológica completa, en Salud Butragueño estamos a tu disposición. Puedes consultar nuestras tarifas o pedir cita a través de nuestra página de contacto.
Artículo elaborado por el equipo de podología de Salud Butragueño · Las Rozas, Madrid
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La información contenida en este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye la consulta podológica personalizada.
PODOLOGÍA — Gonzalo Huidobro Ormaeche
Gonzalo Huidobro Ormaeche · Podólogo · Colegiado nº 838282732
Graduado en Podología por la Universidad Alfonso X El Sabio. Máster en Biomecánica y Ortopodología por la Universidad de Sevilla. Especializado en biomecánica y pie diabético. Forma parte del equipo de Salud Butragueño, podología en Las Matas, Las Rozas (Madrid).


