Sin título-3

Mindfulness para reducir el estrés

Publicado el 12 diciembre, 2014
admin

LinkedInTwitterFacebook

 

Ignacio Hernández Gil está licenciado en psicología, siendo su especialidad la terapia individual y desarrollo personal con adultos. Actualmente tiene un gabinete propio en Majadahonda, junto con Marta García Peris, llamado Mipsico y colabora con Salud Butragueño realizando terapia individual en nuestro centro.

Es posible que una de las primeras cosas que puedes pensar al leer el título es ¿qué es eso de Mindfulness? Se trata de una técnica que proviene de la tradición budista, probablemente, la mejor forma de traer todos sus conocimientos al mundo occidental. Esta palabra, mindfulness, no tiene una traducción literal al español. Lo más común es traducirlo como “conciencia plena” o “atención plena”. La pregunta es evidente: ¿a qué hay que tener atención plena? La respuesta es muy sencilla: “al momento presente”.

Ésta es la base de la que parte esta técnica que se está introduciendo cada vez más, y con más fuerza, en nuestra sociedad. Tanto es así, que las últimas técnicas que han surgido en la psicología, las llamadas “técnicas de 3ª generación”, tienen muy en cuenta el mindfulness y sus, científicamente demostrados, efectos positivos sobre las personas que lo practican.

Y ¿qué ganamos manteniendo la atención en el momento presente? El objetivo es dejar de tener nuestra atención en el pasado o en el futuro, ya que ésta es la causa del estrés. Es cierto que el estrés es un sistema natural y necesario que posee el ser humano para adaptarse a las circunstancias que le rodean. Lo que propone Mindfulness es una manera de gestionarlo, para que ese estrés no se convierta en ansiedad, o en otras patologías, con el paso del tiempo.

El mindfulness propone una manera de gestionar el estrés para que no se convierta en ansiedad u otras patologías.

Las claves del mindfulness

Hay una serie de puntos que podemos considerar fundamentales para poder explicar mindfulness. Estos son:

  • Aceptación incondicional. Lo que se busca con la aceptación es no tratar de evitar las cosas que nos pasan, ya sean buenas o malas. Si, por ejemplo, estamos experimentando una emoción de tristeza, lo que propone mindfulness es que vivamos esa emoción aceptando que estamos tristes, puesto que no es malo estar triste, la clave está en cómo nos relacionamos con la emoción en cuestión. Al decir incondicional lo que se busca es que no dependa de las circunstancias, ni de la emoción que sea, sino que seamos nosotros lo que decidimos como nos relacionamos con lo que nos pasa.
  • No juzgar. El planteamiento es tener una actitud libre de prejuicios. Normalmente cuando uno lee esto, lo primero que piensa es lo que ha dicho de aquella persona o lo que ha pensado de esta otra. Pero no es de esto de lo que estamos hablando. Lo que se busca es partir de no juzgarse a uno mismo. Y sé, esto es mucho más difícil de hacer ¿verdad?
  • Mente de principiante. Si enlazamos este punto con el anterior ocurre lo siguiente; si no nos juzgamos ni a nosotros mimos ni a los demás y si no tenemos prejuicios ante ninguna situación, podremos vivir todo como si fuera la primera vez, es decir, con mente de principiante, con la ilusión de un niño.
  • Aquí y ahora. Uno puede pensar, “¿dónde voy a estar si no es aquí? Precisamente eso es lo que muchas veces hacemos, estar en cualquier sitio menos “aquí y ahora”. Nos ponemos a pensar en “qué tengo que hacer luego, qué se me olvidó hacer ayer, qué no voy a poder hacer mañana…” Ésta es una manera muy buena para no estar aquí y ahora.
  • Atención en el momento presente. Personalmente me gusta mucho la traducción de “conciencia plena”, es decir, ser consciente de donde estás, de con quién estás, de los sabores que tiene la comida que estás tomando, de las emociones que estás experimentando o de cualquier otra cosa que esté pasando “aquí y ahora”.

Cómo poner en práctica mindfulness

La pregunta que muy probablemente te estás haciendo es “¿y cómo se hace esto?” La práctica es algo fundamental para poder desarrollar esta técnica y que realmente nos aporte los beneficios que tiene. Hay dos maneras de practicar:

  1. Práctica formal. Como hemos dicho al principio, mindfulness proviene de la tradición budista, lo que quiere decir que la meditación y el yoga son fundamentales para el autoconocimiento y la autoaceptación que necesitamos desarrollar. Esto es algo que para los que no tienen costumbre, cuesta incluir en la rutina diaria. Y esta es una de las claves, es algo que debe ser diario si queremos que de verdad sea plenamente útil.
  2. Práctica informal. A lo que nos referimos con esto es a que no hace falta sentarse en un cojín a hacer meditación para practicar. Como he dicho en el punto anterior es muy importante, pero no es la única manera. Se puede practicar andando por la calle, mientras hablas con un amigo, cuando das de comer a tu hijo, en un atasco, o incluso, y aunque parezca mentira, en el trabajo. Lo que quiero decir es que no solo que se puede practicar en cualquier parte, sino que ese es el objetivo y el camino para llegar a tener “atención plena en el momento presente”.

Evidentemente esto es solo una pincelada de lo que es mindfulness, un intento de mostrar  lo bueno de esta técnica y lo mucho que nos puede ayudar en nuestro día a día, momento a momento, “aquí y ahora”.

Ignacio Hernández Gil – Licenciado en Psicología

LinkedInTwitterFacebook

Déjanos un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *