Sin título-3

La magia está fuera de la zona de confort

Publicado el 31 marzo, 2016
Cova Bertrand

LinkedInTwitterFacebook

Recuerdo perfectamente estar en aquella estación esperando el autobús que me llevara hasta un pueblo de difícil acceso,  donde estaba la empresa que me iba a hacer la entrevista de trabajo. Era diciembre, en Holanda, un frío que te mueres. Era muy temprano por la mañana y llevaba en mi bolsillo una nota con el nombre del pueblo escrito “Wijk bij Duurstede”, aquello no había quien lo pronunciara. Al entrar en el autobús le enseñé la nota al conductor para que me indicara cuando me tenía que bajar. Cuando llegué a mi destino, el encantador conductor me explicó el camino que tenía que tomar  y me advirtió que me llevaría unos  15 minutos ya que la empresa se encontraba en la zona industrial del pueblo, a las afueras.

Recuerdo perfectamente ese trayecto caminando. Hacía un frío horrible, todavía no había amanecido del todo y estaba oscuro. Me venían pensamientos tipo “Pero ¿qué hago yo aquí en medio de la nada yendo a una entrevista de trabajo? ¿de verdad tengo necesidad de esto?” Estaba nerviosa, era una entrevista para trabajar de Account Manager para una empresa holandesa y nunca antes había trabajado como profesional. Acababa de terminar unas prácticas y había decido que mi experiencia en Holanda no había terminado, así que me puse a buscar trabajo. Era mi primera entrevista, te puedo asegurar que la preparé a conciencia: me leí todo lo que encontré sobre la empresa, preparé las posibles preguntas y las respuestas, entre otras muchas cosas. De la entrevista salí muy contenta  y en seguida me llamaron para comunicarme que todo iba bien pero que tenía que completar mi entrevista con un test  de conocimientos a rellenar  en un tiempo limitado. Todo salió bien y me contrataron con unos estupendos honorarios que ni me esperaba.

Esta experiencia fue uno de los mayores retos en mi vida profesional y, sin duda, una de las mejores experiencias de mi vida. Estuve trabajando casi cuatro años con ellos durante los cuales viví experiencias completamente nuevas para mi y adquirí una gran cantidad de conocimientos. Si no me hubiera decido a dar ese paso y hubiera vuelto a España después de las prácticas, es decir, a mi zona de confort,  no habría vivido el cúmulo de experiencias tan fantásticas que me dio esa oportunidad. Nunca habría llegado a saber lo que soy capaz de alcanzar por mí misma, y por supuesto, no sería la persona que soy ahora mismo. Esa experiencia me hizo crecer. Porque es ahí ¡es fuera de la zona de confort donde uno crece! Ese es el lugar donde uno saca a florecer todo su verdadero potencial, ya que aparecen caminos desconocidos que nos obligan a expandir nuestros límites y ser más de lo que somos e hubiéramos imaginado. ¡Es ahí fuera donde ocurren cosas increíbles!

Para terminar el artículo te quiero dejar un cuento que refleja perfectamente el mensaje que quiero que te lleves hoy:

El cuento de los dos árboles
Una vez, un niño de ocho años que era muy listo para su edad, fue a visitar a su abuelo como hacía cada fin de semana. Esta vez tenía una idea muy interesante en la mente, se había propuesto triunfar en la vida y pensaba hacer todo lo que fuera necesario para lograr ese objetivo. Su abuelo había sido una persona de éxito por lo que le formuló la siguiente pregunta:

– Yo, cuando crezca voy a tener mucho éxito. Abuelo, ¿Puedes darme algún consejo sobre cómo alcanzarlo?

El abuelo asintió pero no dijo ni una palabra. Cogió al niño de la mano y fueron a un vivero donde compraba regularmente las plantas. Le dijo que escogiera dos árboles. Se los llevaron a la casa y se dispusieron a plantarlos en un lugar adecuado. Uno de ellos lo pusieron en el jardín, el otro, en cambio, lo plantaron en una maceta en el interior. Entonces el abuelo le preguntó a su nieto:

– ¿Cuál de los dos árboles piensas que va a tener más éxito en el futuro?

Al niño le encantaban este tipo de acertijos, así que se tomó unos minutos para pensarlo y dijo:

– El árbol de la olla. La razón es que aquí dentro se encuentra protegido y seguro. El de fuera tiene que enfrentarse a elementos externos que pueden dificultar que crezca.

El abuelo se encogió de hombros y dijo:

– Ya veremos.

El tiempo pasó y el abuelo se encargó de cuidar las dos plantas por igual. Un día, el niño ya convertido en adolescente volvió a visitar a su abuelo.

– En realidad, nunca contestaste a mi pregunta – le dijo – ¿Cómo puedo tener éxito cuando sea mayor?

El anciano llevo a su nieto a ver los dos árboles, luego le dijo:

– ¿Cuál es el mayor?

– Pero no tiene sentido – dijo el adolescente –Es más grande el de fuera… pero tendría que haber crecido más el otro de dentro ya que ha tenido menos dificultades para hacerlo.

– Sí, pero el riesgo de enfrentarse a desafíos vale la pena – dijo el abuelo sonriendo –Si eliges la opción segura nunca vas a crecer. En cambio, los peligros y desafíos hacen que tu único límite pueda ser el cielo.

Si tú tienes el valor de arriesgar y apostar por que realmente crees, puedes tener la certeza de que despertarás tu verdadero potencial y tendrás éxito en aquello que te propongas.

Cova Bertrand – Coach y formadora

www.covabertrand.com

LinkedInTwitterFacebook

Déjanos un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *