¿Cómo saber si tengo helicobacter pylori?

¿Qué es el helicobacter pylori?

13 May, 2026

El helicobacter pylori (también conocida simplemente como bacteria del estómago) es una de las infecciones bacterianas más extendidas del mundo: se estima que más de la mitad de la población mundial la alberga en su organismo. Sin embargo, la gran mayoría de las personas que la tienen no lo saben, porque en muchos casos no produce síntomas visibles. Cuando sí los produce, puede manifestarse de formas muy diversas, desde molestias digestivas aparentemente banales hasta complicaciones graves como úlceras o, en casos sin tratamiento, cáncer gástrico.

En este artículo te explicamos qué es exactamente, cómo se contrae, qué señales pueden indicar que la tienes, cómo se diagnostica y cuáles son las opciones de tratamiento disponibles. 

Si tienes dudas concretas sobre tu caso, en nuestra clínica multidisciplinar contamos con un equipo de nutrición en Las Rozas, Las Matas (Madrid) y salud digestiva que puede orientarte.

¿Qué es helicobacter pylori y qué lo causa?

El helicobacter pylori es una bacteria gramnegativa con forma de espiral que coloniza la mucosa gástrica —el revestimiento interno del estómago— y puede sobrevivir en ese entorno ácido gracias a que produce enzimas que neutralizan localmente el ácido. 

¿Cómo se llama la bacteria del estómago? 

Esta es su respuesta: Helicobacter pylori, a menudo abreviada como H. pylori.

Suele adquirirse durante la infancia, en muchos casos sin que nadie en la familia sea consciente de ello, y puede permanecer en el organismo durante décadas sin causar síntomas evidentes. Cuando sí genera patología, las consecuencias pueden ir desde leves a graves:

  • Gastritis crónica: inflamación persistente de la mucosa gástrica, que puede causar malestar digestivo continuo.
  • Úlcera péptica: llaga abierta en el revestimiento del estómago (úlcera gástrica) o en la primera parte del intestino delgado (úlcera duodenal). Aproximadamente el 10 % de las personas infectadas desarrollará una úlcera.
  • Linfoma MALT: un tipo de cáncer del sistema linfático asociado a mucosas, estrechamente vinculado a la infección crónica por H. pylori.
  • Cáncer gástrico: la infección por H. pylori es considerada uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de cáncer de estómago cuando no se trata durante años.

Vale la pena distinguirla de otros trastornos digestivos con síntomas parecidos, como el SIBO (sobrecrecimiento bacteriano intestinal), que también provoca gases, hinchazón y malestar abdominal, pero con un origen y un abordaje terapéutico completamente diferentes.

¿Cómo me doy cuenta de que tengo helicobacter pylori?

La infección por H. pylori es, en muchos sentidos, silenciosa. La mayoría de los portadores no presenta síntomas durante años, lo que dificulta la detección precoz. Cuando estos aparecen, suelen estar relacionados con la gastritis o la úlcera que la bacteria ha ido generando.

Las señales más frecuentes son: ardor o quemazón en la zona del estómago (especialmente en ayunas o entre comidas), cansancio sin causa aparente, náuseas, gases y distensión abdominal, pérdida de apetito, eructos repetidos, pérdida de peso involuntaria, sensación de pesadez y plenitud. En algunos pacientes también pueden aparecer manifestaciones como mal aliento, que se relacionan con los síntomas del helicobacter pylori en la boca debidos a la alteración del equilibrio microbiano digestivo.

Si los síntomas son intensos o persistentes (especialmente si hay dolor abdominal nocturno, heces de color negro o con sangre, o vómitos oscuros) es imprescindible buscar atención médica urgente, ya que pueden indicar complicaciones graves como una úlcera sangrante.

¿Cómo se contrae el helicobacter pylori?

La bacteria H. pylori se transmite exclusivamente entre personas, principalmente a través de la vía fecal-oral y oral-oral. 

Esto significa que puede contagiarse a través de la saliva, el vómito o las heces de una persona infectada, así como a través del consumo de agua o alimentos contaminados.

La transmisión se produce con más frecuencia dentro del núcleo familiar y en la infancia, especialmente en entornos con hacinamiento, saneamiento deficiente o acceso limitado a agua potable limpia. Vivir con una persona infectada multiplica el riesgo de contagio, razón por la que en algunos casos se recomienda estudiar a los convivientes cuando se detecta un caso.

¿Qué pasa cuando una persona tiene helicobacter pylori?

El escenario más común es que la infección curse de forma asintomática durante años, sin que el portador lo sepa. Sin embargo, la bacteria está generando en ese tiempo una inflamación crónica de la mucosa gástrica que, progresivamente, puede derivar en lesiones más serias.

Algunos pacientes experimentan síntomas digestivos intermitentes (molestias que atribuyen a «mala digestión», al estrés o a la ansiedad) sin relacionarlos con una infección bacteriana. Esta confusión puede retrasar el diagnóstico.

Cuando la infección se vuelve activa o genera complicaciones, el cuadro clínico puede incluir gastritis, úlceras, y en fases avanzadas, mayor riesgo de neoplasia gástrica. También se ha estudiado su relación con la anemia ferropénica refractaria (es decir, la anemia por déficit de hierro que no responde al tratamiento habitual) ya que la bacteria puede interferir con la absorción de hierro en el estómago.

¿Se contagia el helicobacter pylori?

Sí, el H. pylori es contagioso, aunque su transmisión requiere un contacto bastante directo con una persona infectada. Las vías principales son el contacto con saliva, vómito o materia fecal de un portador, y la ingesta de agua o alimentos contaminados. No se transmite por el aire ni por el mero contacto físico casual.

¿Puedo besar a alguien si tengo H. pylori?

Esta es una pregunta frecuente y la respuesta es que existe un riesgo real, aunque no siempre se produce el contagio. La bacteria puede estar presente en la saliva de una persona infectada, por lo que el beso es una vía potencial de transmisión oral-oral. No obstante, el riesgo de contagio a través de un beso es generalmente bajo y no justifica el aislamiento social. Lo más importante es recibir tratamiento cuanto antes para eliminar la bacteria y reducir la carga infecciosa.

¿Se contagia el helicobacter pylori sexualmente?

No existe evidencia científica sólida que establezca la transmisión sexual como una vía relevante de contagio del H. pylori. La bacteria no se considera una infección de transmisión sexual. Su propagación sigue siendo fundamentalmente la vía fecal-oral y oral-oral.

¿Dónde te duele cuando tienes la bacteria helicobacter pylori?

El dolor se localiza característicamente en la región epigástrica: la zona central del abdomen superior, justo debajo del esternón y por encima del ombligo, lo que coloquialmente se denomina «boca del estómago».

Este dolor puede tener características muy variables según el grado de afectación:

  • En la gastritis leve suele ser una sensación de ardor o quemazón que aparece entre comidas o en ayunas y que puede aliviar temporalmente al comer.
  • En la úlcera gástrica, el dolor puede empeorar con la ingesta de alimentos, especialmente con comidas copiosas o muy ácidas.
  • En la úlcera duodenal, el patrón es el contrario: el dolor suele aliviarse al comer y reaparece a las dos o tres horas, cuando el estómago se vacía de nuevo.
  • En estadios avanzados, el dolor puede ser nocturno —despertando al paciente por la madrugada— e irradiarse hacia la espalda.

Aunque pueden aparecer síntomas como picos de glucosa irregulares no son síntomas nada típicos o reconocidos de la infección por H.Pylori, no hay una relación causal, pero si las intolerancias alimentarias secundarias a la inflamación de la mucosa.

¿Cuáles son los síntomas de la bacteria helicobacter pylori?

Los síntomas del H. pylori pueden agruparse en función de su origen:

Síntomas digestivos directos:

  • Ardor o quemazón en el estómago, a menudo en ayunas o entre comidas.
  • Dolor epigástrico que puede ser sordo y continuo o agudo e intermitente.
  • Náuseas, especialmente por las mañanas o en ayunas.
  • Eructos frecuentes y gases abdominales.
  • Sensación de plenitud o hinchazón después de comer poco.
  • Pérdida de apetito.

Síntomas generales y sistémicos:

  • Cansancio y fatiga sin causa aparente, especialmente si hay anemia asociada.
  • Pérdida de peso involuntaria en los casos con mayor afectación.
  • Manifestaciones en la cavidad oral: halitosis (mal aliento), síntomas en la boca como alteraciones del gusto, relacionados con el desequilibrio de la microbiota digestiva.

Señales de alarma que requieren atención médica urgente:

  • Heces negras o alquitranadas, o con sangre visible.
  • Vómitos con sangre o de color oscuro.
  • Dolor abdominal muy intenso o que despierta por la noche.

¿Cómo se diagnostica el helicobacter pylori?

Antes de abordar el tratamiento, es imprescindible confirmar la infección mediante una prueba diagnóstica adecuada. Existen cuatro métodos principales:

Pruebas no invasivas

  • Test del aliento (prueba del aliento con urea C13): es la prueba más utilizada tanto para el diagnóstico inicial como para comprobar que la bacteria se ha eliminado tras el tratamiento. Es sencilla, segura y muy fiable.
  • Análisis de heces (antígeno en heces): detecta proteínas de la bacteria en las heces. ¿Cómo recoger muestras de heces para Helicobacter pylori? El médico facilitará un recipiente estéril específico; es fundamental no haber tomado antibióticos ni inhibidores de la bomba de protones en las semanas previas, ya que pueden falsear el resultado.
  • Análisis de sangre: detecta anticuerpos contra el H. pylori. Tiene la desventaja de que puede dar positivo incluso meses después de haber eliminado la bacteria, por lo que no es útil para confirmar la erradicación.

Prueba invasiva: endoscopia

  • Gastroscopia con biopsia: permite examinar directamente el esófago, el estómago y el inicio del intestino delgado. Posibilita también la realización de cultivo bacteriano, test rápido de ureasa y antibiograma. Es la prueba de elección cuando se sospecha úlcera, linfoma MALT o cáncer gástrico.

El test del helicobacter pylori más recomendado para el diagnóstico inicial y para confirmar la erradicación sigue siendo el test del aliento, por su comodidad y fiabilidad.

Nutricionista para helicobacter pylori

¿Cómo se expulsa la bacteria helicobacter pylori?

Eliminarlo del organismo requiere un tratamiento médico específico. No existen remedios caseros ni alimentos que por sí solos consigan erradicarla de forma fiable.

Tratamiento para el helicobacter pylori

El tratamiento estándar consiste en la combinación de dos antibióticos, habitualmente claritromicina, amoxicilina o metronidazol, junto con un inhibidor de la bomba de protones (IBP) que reduce la acidez y facilita la acción de los antibióticos. En algunos casos se añade bismuto (cuádruple terapia). La duración habitual es de 14 días.

Seguir el tratamiento completo y con rigor es fundamental. El abandono prematuro o los errores en la toma favorecen las resistencias bacterianas: el H. pylori está catalogado entre los 20 patógenos con mayor capacidad de generar resistencias a los antibióticos.

Cuando el tratamiento inicial no consigue erradicar la bacteria, se plantean pautas de rescate alternativas, siempre guiadas por el antibiograma para elegir los antibióticos más eficaces en cada caso.

El uso de probióticos como complemento al tratamiento antibiótico puede reducir los efectos adversos gastrointestinales, aunque deben estar prescritos por un profesional.

Dieta para el helicobacter pylori

Aunque la dieta no cura la infección, sí puede aliviar los síntomas y favorecer la recuperación de la mucosa gástrica. Los principios generales de una dieta antiinflamatoria son especialmente útiles en este contexto:

  • Evitar: alcohol, café, refrescos con gas, alimentos muy picantes, grasas saturadas y comidas copiosas. Todos estos estímulos aumentan la producción de ácido gástrico y agravan la inflamación.
  • Priorizar: frutas y verduras ricas en antioxidantes (especialmente brócoli y arándanos), legumbres, cereales integrales, proteínas magras y aceite de oliva virgen extra.
  • Fraccionar las comidas: hacer cinco o seis ingestas pequeñas al día reduce la irritación gástrica y los picos de glucosa asociados a comidas abundantes.
  • Hidratarse bien: beber suficiente agua a lo largo del día ayuda a mantener la mucosa gástrica en buen estado.

Si quieres un menú semanal adaptado a tu situación, en nuestra sección de nutrición podemos ayudarte a diseñar un plan alimentario personalizado. También puedes consultar nuestros artículos sobre cómo adelgazar de forma saludable y ayuno intermitente, que pueden ser relevantes si la infección ha condicionado tu peso o tus hábitos alimentarios.

¿Cómo son las heces si tengo la bacteria helicobacter pylori?

En la mayoría de los casos, la infección por esta bacteria no produce cambios llamativos en las heces. Sin embargo, hay alteraciones que pueden ser señales de alerta:

  • Heces negras o alquitranadas (melenas): indican presencia de sangre digerida en el tracto digestivo alto, posible signo de sangrado por úlcera. Es una señal de urgencia médica.
  • Heces con sangre roja visible: también requiere evaluación médica inmediata.
  • Heces más blandas o diarrea: pueden aparecer como efecto secundario del tratamiento antibiótico, no necesariamente de la infección en sí.

Recuerda que el test de antígeno en heces es una de las pruebas más fiables para confirmar tanto la presencia de la bacteria como su erradicación tras el tratamiento.

¿Cómo eliminarlo para siempre?

La cura definitiva del helicobacter pylori es posible y se consigue en aproximadamente el 90 % de los casos cuando el tratamiento se sigue de forma correcta y completa. La clave está en tres pilares: cumplir la pauta antibiótica al 100 %, confirmar la erradicación con una prueba no invasiva a las 6-8 semanas de finalizar el tratamiento, y mantener buenos hábitos higiénicos y alimentarios para evitar la reinfección.

La reinfección, aunque poco frecuente, es posible. Puede ocurrir por exposición a una cepa diferente de la bacteria o por reactivación de la misma cepa. La mejor estrategia preventiva es mantener una higiene rigurosa, evitar el agua no potable y cuidar la alimentación.

¿Cuánto tiempo tarda en desaparecer la bacteria helicobacter pylori?

Con el tratamiento adecuado, la erradicación de la bacteria se produce durante las dos semanas que dura la pauta antibiótica. Sin embargo, los síntomas digestivos pueden tardar varias semanas o incluso algunos meses en remitir por completo, ya que la mucosa gástrica necesita tiempo para regenerarse.

La confirmación oficial de que la bacteria se ha eliminado se realiza mediante el test del aliento o el test de antígeno en heces a las 6-8 semanas de terminar el tratamiento. Es imprescindible esperar ese tiempo para evitar falsos negativos.

¿Puede el helicobacter pylori afectar al peso y al metabolismo?

Sí, aunque no siempre de forma directa. La inflamación crónica de la mucosa gástrica puede alterar la digestión, reducir la absorción de ciertos nutrientes y modificar el apetito. 

La pregunta es: ¿el helicobacter pylori engorda o adelgaza? no tiene una respuesta única: en la mayoría de los casos produce pérdida de peso por reducción del apetito y malabsorción, pero en algunos pacientes que compensan el malestar con dietas ricas en azúcares simples puede darse el efecto contrario.

 

¿Cuándo consultar a un profesional?

Aunque muchos casos pueden gestionarse desde atención primaria, hay situaciones en las que es recomendable buscar orientación especializada:

  • Si los síntomas digestivos son persistentes o empeoran a pesar del tratamiento.
  • Si el test de erradicación sigue siendo positivo después del primer tratamiento.
  • Si tienes antecedentes familiares de cáncer gástrico.
  • Si presentas anemia ferropénica que no responde al hierro oral.
  • Si quieres adaptar tu alimentación durante y después del tratamiento para recuperar el equilibrio digestivo.

Nutricionista en Las Rozas (Las Matas)La información contenida en este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye la consulta médica o nutricional personalizada. 

En Salud Butragueno, nuestro equipo puede acompañarte tanto en el seguimiento nutricional como en la recuperación del bienestar digestivo tras la infección. Puedes consultar nuestras tarifas o ponerte en contacto con nosotros a través de nuestra página de contacto. 

NUTRICIÓN — Ana Camiña Tiemblo

Ana Camiña Tiemblo · Nutricionista · Colegiada nº MAD00919

Graduada en Nutrición Humana y Dietética por la UCM. Especializada en nutrición clínica, endocrinología y patologías digestivas. Certificación ISAK 1 y análisis de microbiota. Forma parte del equipo de Salud Butragueño, nutricionista en Las Rozas, Las Matas (Madrid). 

 

Este artículo ha sido escrito por:

Ana Camiña

Nutrición y Dietética (UCM)

Colegiado Nº MAD00919

Nutrición Clínica
Endocrinología
Experta en Patologías Digestivas
Certificación ISAK 1