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El termomasaje aplicado a problemas circulatorios

Publicado el 15 agosto, 2014
admin

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El termomasaje es un masaje que tiene por base los principios de la termorregulación y en su práctica integra un método singular en diagnóstico y tratamiento. Cada sesión consiste en una combinación del arte del masaje y técnicas sencillas de termorregulación e hidroterapia (sin necesidad de bajar de la camilla). Es un masaje personalizado en cada caso, que sigue una línea estratégica de actuación en pos de la reacción que nos interesa conseguir. Por ejemplo, no es necesario manipular las zonas doloridas o inflamadas, en su lugar se hacen derivaciones con contrastes calor-frío a zonas más distales, manejando parámetros de polaridad como son interior-exterior, arriba-abajo, centro-periferia.

Ésta técnica nace de las investigaciones de José María Sánchez Barrio, investigador en el campo de la termorregulación y de su interés en acercar esta poderosa herramienta a todos los sectores: masaje, estética, deporte, salud y bienestar. La clave fundamental en la que se apoya el termomasaje es que en todo proceso con tensión, inflamación, aceleración molecular o dolor, subyace un exceso de calor. Es decir, de toda actividad que realizamos se deriva un calor residual que será mayor cuanto mayor sea el ritmo y aceleración de ésta. Por ejemplo, si corremos una maratón, todo nuestro sistema corporal se calentará en exceso y los músculos en particular tendrán una sobrecarga, tanto por la tensión del esfuerzo como por el calor acumulado derivado de ella. Comprendiendo esto, lo que debemos hacer es, por un lado, evitar el calentamiento y, por otro, facilitar la buena circulación térmica.

Problemas circulatorios y los beneficios del termomasaje

Los problemas circulatorios en nuestro cuerpo no sólo afectan a la sangre, aunque sea el más reconocido. Desde un punto de vista más amplio, toda energía que no circula tiende a corromperse, contaminarse y densificarse produciendo bloqueos y acumulaciones. Por ejemplo, los músculos acumulan tensiones y los huesos (en el plano emocional) acumulan miedo; las mucosidades se suelen acumular en las zonas huecas con salida fácil (como en los senos frontales, útero y pecho) mientras que la salida natural sería por la nariz; las grasas se acumulan en la hipodermis, la capa inferior de la piel; los líquidos se acumulan predominantemente en la parte inferior de las piernas y tobillos; los gases retenidos causan molestias y dilatación en el vientre; los residuos sólidos (heces) que no circulan bien dificultan el tránsito intestinal, derivando en estreñimiento.

La sangre. Es el fluido vital del cuerpo y es elaborada a partir de los alimentos procesados en el aparato digestivo. Circula por los vasos sanguíneos y capilares en un doble circuito: corazón y pulmón. Podríamos decir que la corriente sanguínea es el rio de la vida corporal, nos nutre, humedece y vigoriza los sistemas y órganos responsables de mantener nuestra existencia física. Por otro lado, procesa las impurezas para que sean expulsadas del cuerpo. Su pH natural tiende a ser alcalino, el cual se ve alterado cuando en nuestro medio interno acumulamos exceso de calor. Si a este calor enquistado se le suman elementos contaminantes derivados de malas digestiones y alimentación inadecuada puede comenzar un proceso de fermentación, generando acidez en nuestro medio interno y por supuesto en la sangre. Así pues, es de vital importancia mantener la sangre depurada y oxigenada, rica en nutrientes de calidad, así como mantener activos los mecanismos que facilitan su limpieza y depuración

Varices. Este tipo de trastornos circulatorios está aumentando considerablemente, afectando principalmente a las mujeres ya que cuatro de cada cinco personas que lo padecen son mujeres. Suele haber cierta predisposición hereditaria, aunque no siempre es determinante. ¿Qué es una variz? Retomando el símil del río circulatorio: la sangre no circula bien cuando los componentes que lleva, especialmente los grasos, se van deteniendo y obstaculizando el flujo circulatorio. Esta acumulación va formando una especie de presa y dicha presa origina un pantano o dilatación, que comúnmente llamamos variz. Vemos pues el efecto (variz) pero no la causa. La causa es la presa y si la eliminamos, la sangre circula. Las varices se sobrecargan con los embarazos, cuando estamos mucho tiempo de pie o sentados, con el sedentarismo y falta de ejercicio. Influyen negativamente todas las aplicaciones calientes, como baños y duchas muy calientes y prolongadas.

Las varices se recalientan y dilatan especialmente en verano por el efecto del calor.

El termomasaje como solución a las varices

El termomasaje incide de manera muy positiva en los problemas circulatorios, ya sean varices, inflamaciones o retenciones. Llega en profundidad a los tejidos sin dañarlos, mediante un masaje profundo y contrastes en cadena calor-frío. La alternancia de las aplicaciones de contraste provoca un juego de dilatación-contracción que activa la circulación de la sangre como reacción del organismo contra el frío. Este exceso de calor es atraído hacia la piel y expulsado gracias al sistema termorregulador de nuestro cuerpo mediante el sudor. Despierta reacciones que activan la circulación sanguínea y energética, proporcionando un entrenamiento a todo el sistema vascular de la red arterial y venosa, oxigena la sangre y facilita la expulsión de impurezas por los poros, ya sea por exhalación o por transpiración. Esta reacción circulatoria actúa sobre la sangre, limpiándola, regenerando hematíes, drenando las sustancias morbosas estancadas y llevándolas a lugares donde es más fácil su eliminación: intestinos, aparato urinario y en especial hacia las glándulas sudoríparas de la piel.

Hábitos recomendados

Además del termomasaje, es posible integrar ciertos hábitos en el día a día para evitar la producción de varices. Aquí tienes una lista de ellos:

  • Cuida tu alimentación. Evita alimentos ricos en proteína y grasa animal, azúcares, café y alcohol. Aumenta el consumo de frutas y vegetales crudos, en ensaladas y al vapor. Algunos alimentos diuréticos y disolventes recomendados son los puerros, espárragos, apio, perejil, alcachofas, rábanos, y jengibre fresco.
  • Bebe infusiones. Haz una limpieza de intestino grueso de vez en cuando apoyándote en infusiones. Puedes empezar tomando tres infusiones de Corteza de Frángula al día, y luego otras tres de Ortiga verde, Borraja y Olivo a partes iguales
  • Haz ejercicio. Especialmente haz algún tipo de ejercicio que incluya movilizar las piernas, como por ejemplo caminar durante una hora al día, natación o baile. Refresca con agua fría las piernas durante la actividad y al finalizarla.
  • Presta atención a tu ropa. Usa ropa holgada que no comprima y preferentemente de tejidos naturales. Evita las medias elásticas para varices, a la larga debilitan y crean gran dependencia. Siguiendo estos hábitos podrás prescindir de ellas.
  • Pies y piel calientes. Procura tener los pies siempre calientes y calidez en la piel. Si eres de manos y pies fríos este artículo del mes pasado puede ser de tu interés.
  • Refrigérate. Refresca tus piernas con frecuencia, especialmente en los momentos en los que sientas pesadez, calor y dolor.
  • Estimula tu piel. Hazlo mediante un masaje con crema Balsámica, frotación con guante de crin o cepillado de piel previa aplicación de la cremas refrescantes (Balsámica, Aliento Polar)
  • Evitar exponerse a fuentes de calor. Procura no tener cerca de ti (por ejemplo mientras trabajas) radiadores o estufas, y evita ponerlas altas. No tomes el sol directamente, particularmente durante las horas en las que el sol está más alto.

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