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Dieta y cancer: alimentación según la sintomatología

Publicado el 14 noviembre, 2014
admin

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Las consecuencias de la desnutrición en el pronóstico del paciente oncológico se manifiestan a nivel tanto funcional como estructural. La desnutrición es el diagnóstico secundario más común en el paciente oncológico, de hecho, la pérdida de peso es la mayor causa de morbilidad y mortalidad en el cáncer avanzado. Estos pacientes sufren complicaciones en la ingesta, digestión y absorción o utilización de nutrientes, lo que conduce a una pérdida de peso acelerada y a un desgaste corporal.

Con respecto al impacto de la desnutrición en la eficacia del tratamiento oncológico, es importante destacar que el estado de desnutrición va a disminuir la respuesta a los tratamientos específicos de radioterapia y de quimioterapia, además de ocasionar una menor tolerancia a los mismos y un aumento de los efectos indeseables (toxicidades) de ambos. Esto conlleva en muchos casos a prolongar tanto la duración de los tratamientos oncológicos como la estancia en los hospitales. Los pacientes con desnutrición tienen menos capacidad para solventar las complicaciones derivadas de la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia.

Son muchos los factores que afectan a la calidad de vida del paciente oncológico, entre ellos la larga evolución de la enfermedad, la agresividad de los tratamientos y las complicaciones secundarias a los mismos. De todo esto se puede deducir que la individualización del asesoramiento educacional y de la intervención nutricional es clave en el paciente oncológico, al mejorar el estado nutricional al mismo tiempo que mejora de manera significativa la calidad de vida. De la misma forma, es necesario el trabajo de las emociones para asegurar el bienestar psicosocial.

Por tanto, deben concretarse los objetivos específicos para cada paciente y la intervención nutricional más adecuada para lograrlos. Se aconseja una dieta saludable, equilibrada, variada y adecuada a las necesidades, gustos y sintomatología de cada paciente.

A continuación, algunas pautas generales y específicas de los síntomas más habituales:

Consejos generales para la planificación de la dieta:

  • Realiza cinco o seis ingestas al día en un ambiente agradable y con tiempo suficiente.
  • Asegura una elevada concentración nutricional en pequeños volúmenes. Por tanto, fomenta el consumo de alimentos frescos de temporada con alto valor nutritivo y evita, en la medida de los posible, alimentos procesados.
  • Respeta tus apetencias en cuanto a presentación y preparación de los platos.

Recomendaciones nutricionales para el control de la sintomatología asociada:

Falta de apetito

  • Enriquece nutricionalmente platos y bebidas.
  • Aprovecha los momentos en los que tengas mayor apetencia.

Náuseas

  • Toma los alimentos a temperatura ambiente o fríos para reducir su sabor y aroma.
  • Evita alimentos grasos, fritos, ácidos, muy dulces o muy condimentados.

Dificultad al tragar. Será necesario que adaptes la textura para facilitar la deglución:

  • En el caso de los líquidos, utiliza espesantes como harina, gelatinas y colágenos evitando la formación de grumos.
  • En el caso de los sólidos, modifica a texturas blandas como compotas, hervidos y purés.

Diarrea

  • Evita grasas, café, té, chocolate y picantes.
  • Suprime leche, quesos grasos, verduras, leguminosas, alimentos integrales, carnes rojas, bebidas alcohólicas y bebidas con gas.
  • Bebe 2-3 l de líquidos al día: agua, infusiones, caldo de arroz y zanahorias.

Estreñimiento

  • Bebe agua y líquidos en abundancia.
  • Incorpora pan integral, frutas con piel, aceite crudo y aumenta la cantidad de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
  • Aumenta la actividad física.

Sequedad de boca

  • Consume alimentos blandos y suaves, troceados o mezclados con líquidos o salsas suaves.
  • Evita irritantes como los alimentos picantes, ácidos o fritos, las cortezas o la piel.

Pérdida del gusto

  • Aumenta la condimentación de los platos.

Alteración del gusto, sabores extraños o desagradables

  • Suprime los alimentos preferidos durante el tratamiento para evitar rechazos.
  • Mezcla alimentos de sabor fuerte con salsas dulces (por ejemplo, con frutas o bechamel).

Estas son sólo algunas de pautas que pueden ayudar a una persona con cáncer a alimentarse mejor. La clave reside en adaptar la alimentación a los síntomas con el objetivo de mantener una alimentación nutritiva y saludable.

Amaya Cano – nutricionista

Si quieres más información al respecto no dudes en ponerte en contacto con nosotros y solicitar una cita con nuestra nutricionista especializada en pacientes con cáncer.

Tlf. 91 6315217

 

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