A menudo pensamos que la infancia es una etapa libre de preocupaciones, pero la realidad es que los problemas de salud mental también afectan a los más pequeños. En nuestra clínica de psicologia en Las Rozas, Las Matas (Madrid), sabemos que enfrentarse al diagnóstico de un hijo no es fácil. Por eso, hemos preparado esta guía completa para ayudarte a entender y abordar este trastorno.
¿Cuáles son los síntomas de la depresión infantil?
A diferencia de los adultos, que suelen mostrar tristeza evidente, la sintomatología en la infancia puede ser distinta. El síntoma principal suele ser la irritabilidad. Los niños pueden mostrarse enfadados, tener rabietas frecuentes o una baja tolerancia a la frustración.
Además, la depresión en niños se manifiesta con pérdida de interés en sus juegos favoritos, alteraciones en el sueño (dormir mucho o poco), cambios en el apetito (nutrición) y quejas somáticas, como dolores de barriga, dolores corporales que necesitan de fisioterapia pediátrica o de cabeza sin causa médica aparente.
Además pueden tener dificultad para concentrarse, olvidarse de las cosas y sentirse inútiles.
¿Cómo diagnosticar la depresión infantil?
El diagnóstico debe ser realizado siempre por un profesional cualificado. En una consulta de psicología, llevando a cabo entrevistas clínicas tanto con los padres como con el menor, además de observar su comportamiento.
Para apoyar el diagnóstico, los psicólogos solemos utilizar herramientas estandarizadas como el cuestionario cdi depresión infantil (Children’s Depression Inventory). Esta prueba permite evaluar la presencia y severidad de los síntomas. Tras su aplicación, el profesional interpreta los resultados para diseñar un plan de tratamiento totalmente personalizado. Es importante destacar que este sistema es una herramienta de apoyo, no un diagnóstico por sí solo.
¿Cómo sé si mi hijo tiene depresión?
Detectarlo en casa requiere observar los cambios de comportamiento que se mantienen en el tiempo (al menos durante dos semanas). Si notas que tu hijo deja de juntarse con sus amigos, bajan sus notas drásticamente o dice frases negativas sobre sí mismo («soy tonto», «nadie me quiere»), es motivo de alerta.
La manifestación varía según la edad. La depresión en niños de 6 a 12 años suele estar muy ligada al entorno escolar y a las quejas físicas. Específicamente, la depresión en niños de 8 a 12 años empieza a mostrar un mayor aislamiento social y problemas de autoestima que, si no se tratan, pueden agravarse en el futuro.

Causas de la depresión infantil
No existe una única causa; se trata de un trastorno multifactorial. Intervienen factores genéticos, biológicos (química del cerebro) y ambientales. En muchas ocasiones, situaciones difíciles que el niño no sabe gestionar actúan como detonantes, requiriendo apoyo en áreas como la gestión de traumas o el duelo.
1. Determinantes Biológicos
Se refieren a la predisposición orgánica y el funcionamiento interno del sistema nervioso:
- Carga Genética: Existe un componente de heredabilidad significativo; la presencia de antecedentes familiares aumenta la vulnerabilidad biológica.
- Disfunción Neurobiológica: Basada principalmente en la hipótesis monoaminérgica, que sugiere un desequilibrio en neurotransmisores clave como la serotonina, la dopamina y la noradrenalina.
- Alteraciones Neuroendocrinas: Involucran la desregulación de sistemas hormonales críticos, específicamente:
- El eje hipotálamo-hipofisario-adrenal (relacionado con la respuesta al estrés).
- El eje hipotálamo-hipofisario-tiroideo.
2. Influencias Ambientales y del Entorno
Factores externos que actúan como estresores o moldeadores del bienestar mental:
- Esfera Psicológica e Individual: Experiencias de alto impacto emocional como duelos complicados, vivencias traumáticas o situaciones de maltrato.
- Dinámica Familiar: Entornos caracterizados por la negligencia, el abuso, estilos de crianza punitivos o desadaptativos, y conflictos persistentes en la relación entre los miembros del hogar.
- Contexto Social y Relacional: Factores de exclusión o desprotección, tales como el acoso escolar (bullying) o la situación de menores en régimen de institucionalización o procesos de adopción.
Tratamiento
El abordaje debe ser integral y adaptado a la edad del menor. La terapia psicológica es el tratamiento de primera línea para la depresión.
Utilizamos enfoques como la terapia cognitivo-conductual y, en casos donde existan experiencias adversas profundas, terapias avanzadas como el EMDR, que ayuda a procesar recuerdos dolorosos. Además, el trabajo con los padres como apoyo familiar es fundamental para dotarlos de herramientas para el día a día.
Y si fuera necesario se consideraría la medicación para casos severos siempre con supervisión médica.
¿Cuáles son las 5 etapas de la depresión en niños?
A menudo, los padres ven cómo sus hijos pasan por diferentes fases emocionales, similares a las del duelo, cuando se enfrentan a un cuadro depresivo:
- Negación o aislamiento: El niño se encierra en sí mismo y rechaza hablar de lo que siente.
- Ira e irritabilidad: Frustración constante y enfados desproporcionados.
- Negociación/culpa: Sentimientos de culpa irracionales por cosas que ocurren a su alrededor (por ejemplo, creer que sus padres discuten por su culpa).
- Tristeza profunda: La fase más reconocible, donde aparece el llanto y la apatía.
- Aceptación y búsqueda de ayuda: Cuando, con el apoyo adecuado, el niño empieza a verbalizar su malestar y acepta el acompañamiento terapéutico.
¿Qué es la distimia en niños?
La distimia, o trastorno depresivo persistente, es una forma de depresión más leve pero crónica. En los niños, para diagnosticarla, el estado de ánimo irritable o triste debe estar presente la mayor parte del día durante al menos un año. A menudo, estos niños son etiquetados erróneamente como «quejicas» o «difíciles».
¿Qué es la depresión silenciosa en niños?
Es uno de los cuadros más peligrosos. Ocurre cuando el menor enmascara su sufrimiento. De cara al exterior, pueden sacar buenas notas, ser obedientes y sonreír, pero internamente sienten un gran vacío, ansiedad y desesperanza. Suele darse en niños muy perfeccionistas que no quieren «preocupar» a sus padres. En estos casos, problemas como la ansiedad suelen ir de la mano.
Consecuencias de la depresión infantil
Si no se interviene a tiempo, las consecuencias pueden afectar gravemente el desarrollo del menor. Puede derivar en fracaso escolar, problemas crónicos de autoestima y dificultades para relacionarse. Además, una depresión no tratada en la infancia es uno de los mayores factores de riesgo para desarrollar una depresión en adolescentes mucho más severa, e incluso problemas en su futura vida como adultos.
¿Cuál es el código DSM-5 para la depresión?
En el ámbito clínico, los psicólogos y psiquiatras nos regimos por manuales de diagnóstico. En el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), el Trastorno Depresivo Mayor se codifica dependiendo de si es un episodio único o recurrente, y de su gravedad, utilizando generalmente los códigos de la CIE-10 que empiezan por F32 (episodio único) o F33 (trastorno recurrente).

¿Cómo ayudar a un niño con depresión?
La mejor manera de ayudar es validar sus emociones, no minimizar sus problemas («son cosas de niños») y buscar ayuda profesional temprana. El apoyo familiar es el pilar de la recuperación.
1. Comprensión y Entorno Seguro
- Identificar el origen: Intenta explorar, con paciencia y sin presiones, qué factores podrían estar desencadenando su malestar.
- Fomentar la seguridad afectiva: Refuerza las muestras de cariño y amor incondicional. El niño necesita sentir que su hogar es un refugio seguro.
- Normalización: Habla de la situación con naturalidad, sin tabúes ni dramas, para que no sienta que su padecimiento es algo «raro» o vergonzoso.
2. Estabilidad y Gestión Emocional
- Rutinas que protegen: Mantener horarios estructurados (comidas, sueño, estudio) proporciona una sensación de control y predictibilidad que reduce la ansiedad.
- Blindaje contra el estrés: Simplifica sus exigencias diarias para evitar que se sienta abrumado por responsabilidades que ahora mismo no puede gestionar.
- Liberación de culpas: Asegúrate de transmitirle que no es responsable de los problemas de los adultos o de situaciones que escapan a su control.
3. Fortalecimiento y Conexión
- Refuerzo de la autoestima: Pon en valor sus pequeños logros y sus cualidades positivas, que a menudo quedan nubladas por la depresión.
- Tiempo de calidad compartido: Participa en actividades con ellos, aunque sean sencillas. La cercanía física y emocional es una herramienta terapéutica poderosa.
Si notas que tu hijo no es el mismo de siempre, en Salud Butragueño estamos aquí para acompañarlo. Contamos con especialistas en Las Rozas dispuestos a brindarle el apoyo que necesita para volver a sonreír.

Puedes encontrarnos en las Rozas (Matas), en la C. Martín Iriarte, 2, local 5, 28290 Las Matas, Madrid.
O si lo prefieres puedes ponerte en contacto con nosotros en en 630 34 65 51.
Estamos aquí para ayudarte.


