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Cómo tratar la demencia desde la terapia ocupacional

Publicado el 3 octubre, 2014
admin

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Es de todos conocido el aumento de la población mayor en nuestra sociedad. Según los datos extraídos del último informe sobre «La situación de las personas mayores en España», realizado por el Imserso, somos el cuarto país más envejecido del mundo y además sufrimos el llamado “envejecimiento del envejecimiento”, es decir, el aumento de la población más anciana, aquella que supera los 80 años.

Somos el cuarto país más envejecido del mundo y además sufrimos el llamado “envejecimiento del envejecimiento”

Por ello cada día nos encontramos con más casos de mayores que comienzan a presentar signos propios de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o demencias vasculares. Cada 7 segundos surge en el mundo un nuevo caso de demencia, la prevalencia de las demencias, sea cuál sea la etiología, aumenta de forma exponencial entre 65 y 85 años y se multiplica por 2 cada 5 años, alcanzando un 20% para personas mayores de 80 años, y un 25% para personas mayores de 85 años, es decir una de cada cuatro personas.

El papel del terapeuta ocupacional

La intervención desde la terapia ocupacional se centra en la estimulación cognitiva para mantener así los componentes cognitivos necesarios para realizar una vida lo más autónoma posible. Se realiza un tratamiento no farmacológico y para ello se utiliza la actividad con propósito. La estimulación cognitiva es facilitación general y temática de operaciones cognitivas basada en la evocación, la relación y el procesamiento. Ésta incluye:

  • Entrenamiento cognitivo: Aprendizaje o refuerzo de operaciones cognitivas específicas, como la asociación de nombres y caras a través de la elaboración de relaciones semánticas por parte del propio paciente.
  • Rehabilitación cognitiva: Aprendizaje o refuerzo de operaciones cognitivas altamente individualizado, dirigido a mantener o recuperar capacidades funcionales o sociales relevantes para el enfermo.
  • Reminiscencia: Elaboración cognitiva y afectiva a partir de acontecimientos o experiencias del pasado remoto (por ejemplo, acontecimientos vividos, hechos del pasado o canciones antiguas).

La estimulación cognitiva se realiza mediante actividades individuales para la estimulación de las funciones mentales superiores, con ejercicios adecuados al grado de deterioro y, por lo tanto, a las capacidades residuales. Las funciones cognitivas trabajadas  principalmente son las siguientes:

  • Acceso a las palabras, el lenguaje verbal y lecto-escritura
  • Imaginación visual
  • Conocimientos semánticos adquiridos
  • Orientación temporoespacial
  • Reconocimiento,
  • Memoria autobiográfica
  • Memoria actual
  • Razonamiento,
  • Clasificación,
  • Relaciones y seriaciones
  • Atención y concentración

El objetivo del trabajador ocupacional es retardar el deterioro, y conservar y/o recuperar aquellas capacidades, habilidades y destrezas afectadas en la persona. De esta manera, favorecemos la independencia de la persona, adecuando el medio y proporcionando las ayudas externas necesarias para mejorar la calidad de vida de la persona afectada y de su familia.

Gemma González Jiménez – Terapeuta ocupacional

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