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9 claves para gestionar los nervios de la vuelta al cole.

Publicado el 4 septiembre, 2015
Helena Arias

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La vuelta al cole puede desatar un torbellino de emociones en los niños; si no es su primer año y la escuela es un lugar en el que, por lo general, disfrutan, probablemente vivirán ese día con más ilusión que miedo; y aun así, podrían estar más nerviosos de lo normal. Pero para otros niños, el primer día de colegio se torna angustioso, sobre todo cuando comienzan en un colegio nuevo o tienen que volver a un sitio en el que lo han pasado mal durante el año anterior. Si bien esos primeros días de colegio son un tanto caóticos para toda la familia y supone un periodo de adaptación, en algunos casos, los niños necesitarán algo más que simplemente tiempo para pasar esos primeros días. Para ello, os propongo los siguientes trucos:

  1. Paciencia y comprensión. Como decía antes, incluso en el mejor escenario, la vuelta al cole provoca una sobreexcitación en muchos niños. Debemos ser comprensivos y pacientes. Pronto se adaptarán a la rutina y todo volverá a la normalidad.
  2. Durante los días previos, enfatiza en lo positivo. En este punto, debemos ser realistas y basarnos en el conocimiento que tenemos de nuestros hijos. Por ejemplo, si el niño ha de volver a un colegio en el que tiene amigos, es oportuno recordarle lo bueno que va a ser volver a verlos. Si va a empezar en un colegio nuevo, en la posibilidad de conocer a nuevos compañeros. Pero si el niño tiene problemas de socialización, recordárselo a todas horas puede provocar más angustia que alivio. Podemos centrarnos en las actividades deportivas, en las manualidades, en el material escolar a estrenar…Siempre y cuando coincida con sus preferencias reales.
  3. Comunicarse. Hablar, preguntar y escuchar. Pregunta a tu hijo cómo le ha ido el día y, si le notas alicaído o irritable, qué le preocupa; y sobre todo, escúchale. A veces no se trata de dar los mejores consejos, sino simplemente de hacerle sentir que, pase lo que pase, tú estás ahí para apoyarle. Que sienta que sus padres son una fuente de seguridad. Tampoco es aconsejable agobiarle con un aluvión de preguntas.
  4. Gestionar nuestras emociones y transmitir seguridad. A veces, los padres pueden transmitir su propia preocupación a los hijos; recuerda que las emociones son contagiosas. En la medida en que podamos transmitir seguridad y optimismo, el niño podrá sentirse seguro y optimista.
  5. Participar en el periodo de adaptación. Si cabe la posibilidad, sería beneficioso para el niño que uno de sus padres le llevase y recogiese del colegio durante los primeros días de clase. Si no se dispone de esa flexibilidad, al menos sería oportuno organizarse para pasar algún rato con el niño por las tardes, cuando regrese del colegio. Ese tiempo puede ser clave para que te comuniques, le transitas seguridad y le hagas sentir que cuenta con tu apoyo incondicional.
  6. Si tu hijo va a empezar en un colegio nuevo, programa una visita previa con tu hij@. Infórmate por si fuera posible hacer una visita al colegio. Si no lo fuera, podéis pasear por los alrededores para que se familiarice. Pregunta en el colegio si hay algún programa de acompañamiento para nuevos alumnos, o si fuera posible contactar con otros padres que lleven a sus hijos también nuevos.
  7. Establecer una rutina. Las rutinas son muy buenas para reducir la ansiedad de los niños. Podemos comenzar a cambiar la rutina de comer y dormir para adaptarla a la del curso escolar desde unos días antes.
  8. El día previo. Éste va a ser el día de más nervios. Si tu hijo está muy ansioso, sería positivo mantenerle entretenido y alejado de sus preocupaciones. Esa noche, dejarlo todo preparado para que a la mañana siguiente no surjan imprevistos.
  9. El primer día de colegio. Sería oportuno despertarse con tiempo de sobra para no aumentar la ansiedad con las prisas. Debemos evitar que el niño llegue tarde su primer día de colegio para que pueda integrarse con la mayor normalidad posible. Si es nuevo en el colegio y está nervioso, al menos ese día, sería oportuno que lo lleves tú.

Aunque te preocupe que tu hijo pueda pasarlo mal los primeros días, recuerda que los cambios positivos y la flexibilidad pueden ser promotores de la resiliencia en la infancia. La resiliencia es esa capacidad que nos permite afrontar las dificultades de la vida y superarlas con éxito, que nos permite aprender de nuestros errores y no tener miedo a los cambios. Esta puede ser una oportunidad de crecimiento personal para el niño, ¡aprovéchala!

Helena Arias Vidaurre – Psicóloga

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