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Cómo asegurar un buen rendimiento escolar desde la edad temprana

Publicado el 25 julio, 2014
admin

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A pesar de tener sus orígenes en el siglo XVIII, la terapia ocupacional es a día de hoy todavía una gran desconocida en nuestro país. Nos encontramos ante una disciplina sociosanitaria que tiene como objetivo prevenir y mantener la salud, favoreciendo la restauración de la función y supliendo los déficit invalidantes, para así conseguir la mayor independencia y reinserción posible del individuo en todos sus aspectos. En el artículo de hoy nos centraremos en el papel de la terapia ocupacional en el rendimiento escolar de los niños.

El poder de la palabra: “Este niño es un vago” o “Este niño no para”

En la actualidad nos encontramos con un alto porcentaje de escolares que comienzan a fracasar en edades tempranas y son siempre juzgados como “típico alumno vago” o “niño inquieto”. Este argumento, que la mayoría de las veces se ve asociado a problemas de aprendizaje o problemas en la escritura, resulta en una carencia en la integración sensorial del niño.

Todos estos problemas que a primera instancia parecen insignificantes y solucionables con un apoyo escolar, se convierten en un 15% de los casos en fracaso escolar. Los niños detectan “su problema” y observan como los demás escolares son capaces de realizar actividades de manera sencilla mientras que ellos fracasan en el intento, llevando al niño a situaciones de estrés incluso de frustración, abandono escolar o depresión.

Cómo detectar trastornos en el desarrollo de un niño

Para la detección precoz de los trastornos del desarrollo, sensoriales y de la integración sensorial, debemos tener en cuenta ciertos signos de alarma como pueden ser los siguientes:

  • Dificultad para autorregularse o calmarse, irritabilidad
  • Incapacidad para mantener patrones regulares de sonidos
  • Problemas para comer
  • Demoras en el lenguaje
  • Evita nuevas situaciones o ambientes
  • Tiene una exploración limitada del ambiente que los rodea o de otros objetos
  • Tiene dificultad para establecer nuevas relaciones sociales
  • Es torpe, problemas para escribir y sostener un lápiz
  • Problemas para prestar atención
  • Sensibilidad a sonidos o texturas
  • Tendencia a trabajar con los mismos juguetes
  • Es extremadamente aventurero o no tiene sentido del peligro
  • Se mantiene en constante movimiento aunque esté sentado (en un escritorio o mesa)
  • Evita lugares altos, patios de recreo, jugar en la arena o evita ensuciar las manos
  • Demuestra una tendencia marcada para recostarse sobre escritorios

Actividades para mejorar el rendimiento del niño

Desde Salud Butragueño queremos poner solución a estos problemas proponiendo un método de trabajo basado en juegos específicos, ejercicios psicomotores o actividades sensoriales, contando siempre con la colaboración del niño. Los beneficios de estas fórmulas están avalados por diversos estudios internacionales y hacen que los escolares puedan disfrutar de actividades que hasta entonces no habían imaginado que les pudieran gustar. Trabajando los déficits sensoriales que puedan padecer estos niños, y tratándolos desde una edad temprana, evitaremos el fracaso escolar más adelante.

Los niños pueden aprender a integrar información cuando reciben una intervención especializada que ha identificado el problema específicamente, de tal forma que ellos puedan responder de manera adaptativa a las exigencias de su ambiente. Las actividades a realizar con los niños dependerán siempre del déficit sensorial detectado y se realizarán en un espacio libre de otro tipo de estímulos sensoriales. De esta manera centraremos la atención del niño en la actividad elegida trabajando con su colaboración y siempre a través del juego. El objetivo es entre otros es ayudar al niño satisfacer su necesidad de estímulos ya que muchas veces estos niños tienden a buscar sensaciones de una manera desorganizada. Algunas de las actividades que se pueden realizar con los niños son las siguientes:

  • Botar sobre una pelota grande.
  • Empujar la pared de pie con la manos sobre la pared.
  • Mecerse en una hamaca.
  • Caminar sobre las manos (la carretilla).
  • Jugar con juguetes con alto contenido táctil (rugosos, ásperos, fríos, etc.)
  • Comer comida crujiente como una manzana, zanahoria cruda, nueces…
  • Envolverlo con mantas
  • Cargar objetos pesados con ambas manos.
  • Sentarse sobre un patin y empujarlo.
  • Usar juguetes “rellenos” con arroz o pelotitas pequeñas.

 

Todas estas actividades producen sensaciones en el niño y consiguen que pueda concentrarse en ellas. Cuando estos niños reciben cierto tipo de sensaciones (cómo las propioceptivas o vestibulares), su cuerpo canaliza la energía “extra” y logra así realizar actividades que requieran atención por un tiempo prolongado. Las actividades de integración sensorial ayudan a los sistemas sensoriales, como el sistema vestibular (que se relaciona con el equilibrio y la posición en el espacio), facilitando el trabajo de diferentes partes del Sistema Nervioso Central.

Por todo lo mencionado con anterioridad destacamos la importancia de la deteccion temprana de este tipo de deficits sensoriales y la intervención desde la terapia ocupacional para evitar mayores problemas en el futuro rendimiento escolar del niño.

Si crees que puede ser el caso de tu hijo, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Te ofrecemos servicio de diagnóstico, evaluación y tratamiento según el caso específico en caso de necesitarlo.

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