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Amplía tu realidad y alcanza lo que te propongas

Publicado el 1 agosto, 2014
admin

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Piensa en algo que es totalmente cierto o algo que es totalmente imposible. Piensa en todas esas veces en las que creías que algo era de cierta forma y luego resultó ser de otra.

Es muy probable que en más de una ocasión te hayas visto pensando “tenía que haber estudiado”, “debería haberlo hecho antes”, “¿Por qué no pedí perdón o dije que le quería?”. Es un hecho que al ser humano “nos encanta fustigarnos” y lamentarnos de aquello que fue o que no fue. Y no sólo eso, sino que además nos lamentamos de que aquello sigue siendo así. El problema es que, en la mayoría de los casos, no hacemos nada por cambiar las cosas y por tanto no sucede nada diferente.

Cada persona tiene una percepción de las cosas diferente y por ello las realidades son infinitas. No hay más que notar que cada persona tiene ojos propios y esto configura un sistema nervioso independiente de otros ¿Por qué entonces no van a existir distintas realidades de algo de lo que estamos completamente convencidos? ¿no podría otra persona querer hacer algo de manera diferente? ¿no podría haber un camino alternativo a aquello que veo tan imposible? En ocasiones, un bloqueo emocional, una creencia limitante o simplemente un objetivo mal enfocado, puede llevarnos a creer que algo es imposible. Así seguirá siendo si no razonamos sobre ello.

Tu realidad

Haz la prueba con aquello que al principio de este artículo creías a ciegas o de alguna afirmación como “es imposible que mejore mi situación laboral”, “no seré capaz nunca de encontrar a la persona adecuada”, “no conseguiré una mejora del salario”, “A Juan no se le puede llevar la contraria” y a continuación hazte las siguientes preguntas:

  1. ¿Es cierta esa afirmación? ¿Es así? Tómate unos minutos para pensarlo. Si la respuesta es “no”, pasa a la tercera pregunta. Si la respuesta es sí, continúa con la siguiente pregunta.
  2. ¿Puedes saber que es cierto con absoluta certeza? ¿Al 100%? ¿En todas las situaciones? Piensa en ello y en las alternativas que se abren. Si al menos una, por muy difícil que sea, enhorabuena, estás ampliando tu realidad y tu visión de las cosas.
  3. ¿Cómo reaccionas o qué sucede cuando tienes ese pensamiento? ¿Qué sientes? ¿En qué parte de tu cuerpo? ¿Podrías identificar de qué emoción se trata? ¿Estás siendo duro/a contigo o con la otra u otras personas? ¿Estás haciendo algo para cambiarlo de alguna forma? ¿Ese pensamiento te genera bienestar o malestar? Reflexiona profundamente sobre esto.
  4. ¿Quién o cómo serías sin ese pensamiento o creencia? Cierra los ojos e imagina que ese pensamiento no existiera en tu mente. Esa creencia no es más que una serie de procesos de tu mente con las consecuentes reacciones corporales. No es más que química. Regálate un momento en el que pudieras imaginar que no lo piensas así. ¿Qué harías y cómo te comportarías? ¿Cómo sería tu vida sin ese pensamiento?

Ampliando tu realidad

Por último, intenta ver otros puntos de vista realizando inversiones. Para ello cogeremos el ejemplo de “a Juan no se le puede llevar la contraria” y realizamos todo tipo de inversiones posibles que se nos ocurran. Así, consideraremos como posible lo opuesto a lo que creíamos al principio. Piensa durante unos minutos en cada posibilidad y pon al menos tres ejemplos de cómo eso sería posible:

  • A mí no se me puede llevar la contraria.
  • A Juan se le puede llevar la contraria.
  • A mí se me puede llevar la contraria.
  • A Juan se le puede dar la razón.
  • A mí se me puede dar la razón.
  • A mí no se me tiene por qué dar la razón.
  • A Juan no se le tiene por qué dar la razón siempre.

Posiblemente a estas alturas ya hayamos podido ver algo más de luz en nuestra realidad, aquella que a veces nos juega malas pasadas. La clave está en darnos cuenta de que nuestra realidad no es la única posible y de que no tenemos la verdad absoluta. Éste es un simple ejercicio para ver que a veces existen otras posibilidades y podemos aceptarlas.

En ocasiones, es importante trabajar estas cosas desde una perspectiva psicológica, teniendo en cuenta las teorías de la misma. La combinación de la metodología del coaching con la psicología es algo muy potente y algo que podemos trabajar desde una perspectiva integradora en nuestro centro. Ahora es tu turno para lanzarte a conseguir aquello que tu realidad no te permite ver y que tal vez sea posible conseguir, o al menos acercarnos todo lo posible a lograrlo por medio del coaching.

Andrés Ramos – Psicólogo y Coach personal

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