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Causas, síntomas y prevención de la cistitis

Publicado el 10 noviembre, 2016
Marta Fontanet

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Las mujeres presentan un alto porcentaje de incidencia de padecer una infección de orina a lo largo de su vida. Las infecciones de orina ocasionan un problema de mayor magnitud cuando se repiten de manera repetida pudiendo resultar en cistitis. La musculatura del suelo pélvico se encuentra plenamente involucrada, de modo que deberíamos tenerla en cuenta tanto durante la prevención como en el tratamiento.

Posibles causas de la cistitis:

  • Las bacterias ubicadas en el tracto final del intestino como la E.coli, facilitan su migración los hábitos higiénicos y un estreñimiento crónico.
  • Un vaciado incompleto de la vejiga ocasionando retenciones urinarias que favorecen la colonización bacteriana como podría ocurrir con un cistocele.
  • Un incompetente suelo pélvico que conlleve incontinencia urinaria aumenta su predisposición ya que mantendrá la zona más húmeda.
  • Una higiene íntima incorrecta, tanto por falta como por exceso de ella.
  • Una flora vaginal deficitaria por una alteración hormonal o del pH vaginal vulnera la entrada de patógenos, siendo más propenso en períodos como en la menopausia, embarazo o algunos anticonceptivos.
  • Ciertos fármacos o químicos (como la quimioterapia, radioterapia, abuso de antibióticos o jabones) o materiales no hipoalergénicos o cuerpo extraños (como un sondaje uretral o compresa) pueden provocar una irritación o inflamación del tejido o tracto urinario.

Los síntomas varían según la persona e intensidad del proceso. Estos son algunos de los síntomas de cistitis:

  • Elevada frecuencia y necesidad urgente de micción
  • Orina escasa con fuerte olor, turbia o con sangre
  • Dolor pélvico o hipertonía muscular
  • Fiebre.

Algunos de éstos síntomas pueden alargarse incluso tras remitirse la infección, como ocurre con la frecuencia miccional, la tensión muscular y los dolores pélvicos referidos en la uretra, en el bajo vientre y el pubis. Es por ello que el papel de la fisioterapia uroginecológica tiene como objetivo la remisión de dichos síntomas, así como mejorar la sensibilidad y el estado muscular en el que se encuentren los músculos perineales.

Cómo prevenir la cistitis:

  • Beber agua abundante.
  • Evitar los picantes y excitantes como el café.
  • Limpiarse de adelante hacia atrás.
  • Regular el estreñimiento si lo hubiera.
  • Orinar cada tres-cuatro horas e inmediatamente tras una relación sexual.
  • Utilizar geles íntimos que respeten el ph vaginal.
  • Evitar ropa ajustada o mojada.
  • Usar ropa interior de algodón.
  • Toma de alimentos que estimulen defensas naturales como la vitamina C y el arándano rojo.

En el caso de una mujer que ha padecido en alguna ocasión una infección urinaria, es recomendable que se realice una valoración fisioterápica del suelo pélvico dada su implicación. Realizar una prevención funcional y/o tratamiento sintomático pos infección mejorará la calidad de vida de toda mujer. Todo tratamiento se personaliza según las condiciones y características musculares de cada una. Debemos recordar que existen una variedad de motivos, por lo que es necesario valorar las posible causas para adecuar las técnicas de fisioterapia correctamente. No infravalores ni generalices una simple infección de orina, porque podría repetirse, así que, ¡cuídate!

Marta Fontanet – Fisioterapia especialista en suelo pélvico

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